Virgina es de Veracruz, México. Ella huyó con sus niños después que que mataron a su esposo y fueron víctimas de violencia. Durante su trayecto ellos enfrentaron amenazas de los carteles de la droga y condiciones de viaje peligrosas. Tambien explica las razones porque ella no recomiende que los inmigrantes se enteren a los autoridades de Estados Unidos debido a las consecuencias a largo plazo de la deportación. Ella evitó firmar documentos de deportación para proteger su futuro. Después de varios meses en albergues, ella y sus hijos encontraron seguridad y apoyo en un albergue en Tijuana. Ellos permanecen con esperanza y agradecidos por la ayuda que han recibido.