En la segunda parte, Rene narra las condiciones de la población miskita que trabaja en otros países como consecuencia de un proceso de desterritorialización y búsqueda de oportunidades laborales y económicas. El espacio desde el cual habla y al cual hace referencia fundamentalmente es Costa Rica. Rene utiliza esta segunda narrativa parte para hacer un llamado a los activistas y organizaciones civiles de América Latina y el mundo y así visibilizar la situación de ataque sistemático que enfrenta este pueblo.