Tras ser discriminada en la escuela, Keyla deja de estudiar y empieza a trabajar en un circo. Viaja por diferentes estados de México. La pandemia de la Covid-19 obliga a los circos a cerrar. Pierde su trabajo. Vuelve a su ciudad natal. Le dan trabajo en una tienda, Bodega Aurrerá, donde sufre discriminación. La despiden. Viaja a Tijuana. Le diagnostican dengue. Posteriormente, también le diagnostican HIV. Actualmente, espera que le otorguen asilo político en Estados Unidos donde cumplir el “sueño americano”.